Las pensiones de hambre a causa del negocio de las repudiadas AFP

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Desde comienzos de la década de los 80, en plena ola de privatizaciones de derechos y empresas en Chile, se crearon las AFP a través del Decreto Ley 3.500, llamado Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), y con esto, un nuevo negocio provechoso para la clase política y empresarial. Hoy, el 90% de los jubilados recibe pensiones inferiores a los $144 mil.

Ángela Suárez
Periodista
http://www.laizquierdadiario.cl/

En noviembre de 1980 se promulgó el Decreto Ley 3.500, llamado Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), impulsado por José Piñera, quien también creó el anti sindical Plan Laboral, columna vertebral del actual Código del Trabajo. De esta manera, se dejó atrás el antiguo sistema solidario de pensiones y se dio paso a un nuevo negocio que hoy mantiene en miserables condiciones a miles de trabajadores chilenos, donde un 90% de los jubilados recibe paupérrimas pensiones que son inferiores a los $144 mil.

Las AFP pasaron a ser el único sistema de previsión social para todas las personas que se van incorporando al mundo laboral, lo cual no rige para los miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros, los que tienen sistemas de pensiones y cotizaciones en base a la modalidad de reparto, en la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (CAPREDENA) y en la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA).

Según el economista e investigador de la Fundación Sol, Marco Kremerman, “el 90% de los pensionados con pensión programada recibe pensiones inferiores a $144.000”, mientras que el promedio de las ganancias diarias de las AFP es de $1 millón. Esta precaria situación se agrava aún más cuando se trata de mujeres trabajadoras, debido a que un 93% recibe menos de $147 mil, mientras que el 87% de los varones gana dicho monto.

En este mismo sentido, en agosto del año pasado, Fundación Sol expuso ante la Comisión Asesora Presidencial, planteando que “uno de los principios más importantes y que está siendo vulnerado por el actual sistema de AFP, es el de la suficiencia de las prestaciones que permitan a las personas tener una vida digna en su vejez. A diciembre de 2013, el sistema privado pagó 1.031.207 pensiones, cuyo monto promedio fue de $183.213, mientras que en el caso de las pensiones de vejez bajo la modalidad de retiro programado, el 91,2% fueron menores a $139.857”.

El negocio de privados y la “vista gorda” de los gobiernos de turno

Además de las miserables pensiones que reciben miles de trabajadores, las cuales están muy por debajo de las necesidades materiales básicas de las personas, con las AFP los únicos que se han beneficiado son las empresas privadas y bancos que invierten con el dinero y esfuerzo de quienes trabajan. Esto se debe a que cada mes a los trabajadores se les descuenta el 10% de su salario, el que es transferido como cotización a la AFP correspondiente, pasando a manos de empresas privadas, entre las cuales se encuentran IPSA (Cencosud, Endesa, Latam, Enersis, Falabella, Colbún, Copec, Soquimich, AES Gener, CMPC) y 10 bancos, que reciben la suma de US$41.500 millones. A su vez, “las AFP invierten el dinero de los trabajadores en los bancos, por ejemplo, en depósitos a plazo, cuyas tasas de interés fluctúan entre 4% y 4,5% anual. A su vez, estos mismos bancos, prestan ese dinero a los trabajadores por medio de créditos de consumo, a tasas anuales de 25%”, según indica el economista Gonzalo Durán.

Por otra parte, de acuerdo al Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda), “si se terminara con el sistema y el Estado se hiciera cargo de todas los beneficios que paga el sistema, incluidas las pensiones vitalicias (…), el fiscal costo neto anual sería de menos de un billón de pesos (…) Por otra parte, le ingresarían al Estado las cotizaciones que hoy administran las AFP, las que ese año sumaron 4,4 billones de pesos, solo considerando las obligatorias. Es decir, quedaría para el Estado un excedente anual neto de más de tres y medio billones de pesos anuales, equivalentes a unos siete mil millones de dólares por año. Ello permitiría duplicar las pensiones que paga el sistema privatizado” (1).

El documento al que se hizo referencia además agrega que “el año 2012, el Estado pagó directamente dos veces más pensiones que el sistema privado, incluyendo las que perciben tres de cada cuatro adultos mayores; aparte de las pensiones militares. Financió el 80 por ciento del monto de las pensiones civiles: las que paga directamente y más de dos tercios del monto pagado por el sistema privado. Es decir, en Chile, el Estado carga con casi todas las pensiones, pero todas las cotizaciones se desvían a las AFP”, instituciones que ya llevan 35 años beneficiando a empresas privadas y bancos que obtienen cifras millonarias a costa del trabajo y esfuerzo de miles de personas parte de la clase trabajadora del país.

El descontento hacia las AFP es masivo y generalizado, por lo que en distintas regiones del país se vienen impulsando movilizaciones y protestas contra el sistema de pensiones.