Luis Rivera: Ley de TV Digital con mirada de mercado y no social

002lariveraLuis Alberto Rivera Méndez, director del canal de Televisión Comunitario Umbrales TV en la Comuna de Estación Central y académico de la Universidad de Santiago, señala que la televisión no sólo construye realidades sino que también puede destruirlas y bloquearlas; sostiene que se requiere disponer de canales educativos, regionales y comunitarios dado que el derecho a la información es fundamental. En conversación con Dilemas, analizó la actual ley de Televisión Digital que se discute en el Parlamento y cuestionó el enorme peso del mercado en desmedro del rol del Estado en las comunicaciones, afirmando que la ley no garantiza la gratuidad de la televisión abierta.

Equipo Dilemas.cl

– En el Parlamento se está discutiendo la denominada Ley de Televisión Digital ¿qué beneficios trae una televisión de este tipo, cuáles son los cambios?

Si lo miramos desde el punto de vista tecnológico, claramente la televisión digital implica una mejora en la calidad de la imagen, lo cual demandará a la gente poseer dispositivos ad hoc para poder visualizar la alta resolución. Pero es desde el punto de vista social donde notamos las falencias o carencias que estamos discutiendo a nivel de las organizaciones ciudadanas preocupadas del tema.

La televisión tiene la capacidad de construir realidades, tiene un poder simbólico…

Hoy la televisión no solo tiene capacidad de construir realidades, sino de destruirlas, de bloquearlas y desde el punto de vista social notamos que existe una necesidad por parte de la ciudadanía de conocer lo que realmente está pasando en el país. Yo creo que en Chile existe un bloqueo informativo muy grande, que no sólo se da en la televisión, pero cuyos efectos son más perjudiciales porque este medio llega a grandes masas de personas, en cada hogar hay más de un televisor, y si uno analiza los contenidos que está entregando denota una cierta estandarización en la calidad y temáticas de los programas.

La gente piensa que la televisión digital le posibilitará ver más canales y no pone atención al tema social involucrado o a los contenidos …

Según encuestas realizadas por el Consejo Nacional de Televisión, la ciudadanía considera que la televisión actual no es de buena calidad en sus contenidos. Hay un cuestionamiento al tipo de información que se entrega, al ocultamiento y al tipo de programa que se están emitiendo: mucho cahuineo, mucha chabacanería y ausencia o espacios muy restringidos para la educación y la cultura. Los resultados de diversas encuestas ratifican la percepción negativa y señalan lo mucho por hacer en este tema.

Pero la argumentación de las empresas televisoras es que la gente gusta de este tipo de programas y así lo demanda…

Yo creo que la gente hoy día ve lo que hay, pero si amplían las alternativas la gente va a empezar a valorar una televisión de mejor calidad, con más contenidos culturales, educativos y de entretención. Hay experiencias en diversos países donde los gobiernos se preocupan de tener canales educativos, que refuerzan lo que se enseña en los colegios. Los actuales dueños de los canales de televisión pueden argumentar que la gente prefiere programas de mala calidad, pero yo creo que eso ocurre porque no tienen más alternativas y además muchos de estos contenidos son casi impuestos por las empresas que financian a través del avisaje.

Volvamos al tema de la televisión digital, esta va a usar el espacio radioeléctrico y la gente escucha esta frase y se pregunta qué es y de quién es.

En Chile tenemos recursos naturales como el agua, por ejemplo, que hoy se encuentra privatizada y en manos de consorcios extranjeros. También tenemos la gran minería del cobre que es de todos los chilenos pero resulta que los mayores ingresos por la venta de cobre se los llevan manos extranjeras. Algo parecido ocurre con el espectro radioeléctrico, que son las frecuencias que se pueden utilizar para transmitir.

El espectro también es un recurso natural y además escaso. No existen infinitas frecuencias para poder transmitir y tampoco podemos usarlas todas. Las nuevas tecnologías sólo harán posible un uso más óptimo de las frecuencias existentes.

Antiguamente con las señales analógicas podíamos emitir una sola señal por los 6 megahertz que es el ancho de banda por el cual se puede transmitir. El espectro es como una carretera, donde cada canal de televisión tiene un carril por el cual envía su señal. Con las nuevas tecnologías se hará un uso más óptimo de este espacio y por los mismos 6 megahertz por donde se transmitía una señal, hoy podrá hacerse con 4 o 6 señales distintas de acuerdo a la calidad del material que se emita. Si se transmite en alta definición, se ocuparían los 6 megahertz completos, pero si lo hacemos en definiciones más bajas podremos transmitir 4 y hasta 6 señales. Por eso existe la sensación que vamos a tener más posibilidades de señales de televisión.

Hoy día existe la posibilidad de tener canales comunitarios, canales locales o de nivel regional que puedan empezar a funcionar bajo esta nueva norma de televisión digital, sin embargo nos topamos con la barrera económica, porque hacerlo implica un costo muy elevado y no existe una figura de subvención o un incentivo para que existan nuevos medios de comunicación.

¿La ley que está en el parlamento no establece líneas de subvención para los canales comunitarios, regionales o locales?

Se dice “que bueno que existan los canales comunitarios” y se habla de una posible subvención pero no se explica en detalle de cómo operaría. Tu sabes que la letra permite mucho.

Tú hiciste un paralelo entre espacio radioeléctrico y los recursos naturales. ¿Esta ley establece niveles que impidan una alta concentración de este nuevo recurso natural? Entendiendo que la radiotelefonía, la televisión y la prensa escrita están tremendamente concentradas

Hay que aclarar que no sólo la televisión ocupa el espacio radioeléctrico, sino también la radio y otros sistemas de comunicación. Hay una banda de frecuencia dentro de esta gran carretera del espectro radioeléctrico que está dedicada a la televisión, que hoy se va a migrar a la banda UHF que va entre el canal 21 y el 51.

Esto implica la existencia de 31 “carreteras chicas” de 6 MHz y si uno hace el cálculo y toma como promedio 4 señales por cada una de estas carreteras, tendríamos 124 posibles señales. Pero en la práctica no es así pues la ley estaría respetando que los canales existentes mantengan su carretera completa, los 6 MHz, con la posibilidad de tener otros 6 MHz más. Poco a poco el espacio disponible se va reduciendo porque hay nuevos canales que pidieron concesiones, hay canales experimentales y sumando todo eso va quedando una cantidad muy pequeña.

Cuando la presidenta Bachelet hizo la propuesta de la nueva ley de televisión digital, propuso que se reservara un 40% del espectro radioeléctrico, o sea un 40% de estos 31 posibles caminos o sea unas 12 carreteras, fueran destinadas a canales comunitarios, regionales, locales y educativos.

Ahí nosotros tenemos una gran observación, porque los canales regionales y locales que existen, muchos de ellos son negocios. Son canales que buscan la rentabilidad, en cambio un canal comunitario o un canal educativo buscarían el beneficio de la comunidad. Lo que está en discusión en la propuesta de ley es que ellos dicen que es el 40% del remanente, no de los 31 posibles caminos. Luego, si se incorporan más empresas al negocio, vamos a ir quedando con menos posibilidades para los canales comunitarios.

La norma aprobada, la japonesa, ¿era la mejor norma? ¿Tuvo alguna importancia la discusión sobre este tema?

001lariveraDesde el punto de vista técnico el tema se resuelve con los decodificadores instalados en los equipos de los clientes, por lo tanto decir que la norma técnica era la clave hoy no queda tan claro.

Si comparamos la norma estadounidense versus la japonesa o europea, la primera potenciaba más la calidad que la diversificación. La norma europea y japonesa permiten más cantidad de señales y eso uno podría considerarlo sinónimo de democratización. Pero si la ley no utiliza esa ventaja técnica para democratizar las comunicaciones en el ámbito de la televisión, entonces la parte técnica no aporta mucho. Podría usarse para democratizar más las comunicaciones, pero se choca con las barreras que he comentado. En nuestro país está ocurriendo que todo tiende a verse bajo el prisma del mercado y no de la sociedad civil y de la gente que hace uso de estos instrumentos de comunicación.

A diferencia del tema de HidroAysén ¿por qué el tema de la TV digital está tan invisibilizado?

Existe una mesa ciudadana de TV Digital que cuenta con la página web www.ciudadaniatv.cl dónde se hace una encuesta a la ciudadanía y están los puntos más relevantes que nosotros consideramos que tienen que ser incluidos en esta nueva Ley. Esta mesa ha estado presente en todas las instancias, hemos conversado con diferentes diputados y senadores, pero hasta la fecha no ha sido relevante.

Si bien se han hecho los esfuerzos, yo creo que todavía falta más. Esto porque son muy fuertes las presiones que hacen las empresas del rubro, en el sentido de apurar la ley, de hacerla lo más operativa posible, para que pronto quede todo regulado, y por otro lado también enfrentamos la incapacidad que tiene este país de tener una fuerza poderosa que permita, desde la ciudadanía, rechazar este tipo de leyes que finalmente van en su contra. Por ejemplo, respecto a la televisión abierta, que hoy es gratis, la nueva ley podría permitir que un porcentaje de ese espectro pueda ser comercializado, un poco al estilo de la televisión por cable, cobrando por lo que se transmita en el.

¿Los chilenos podrían verse en la obligación de pagar por la televisión que hoy día es gratis?

Así como está la tendencia en el mercado, fácilmente podríamos llegar a eso.

Un tema poco discutido es el referido a las concesiones. ¿Quién las otorga? ¿Cuáles son las razones que determinan su otorgamiento? Y ¿qué pasa cuando después de transcurrido un largo tiempo donde las condiciones que generaron ese otorgamiento cambian?

La ley que existe todavía, que es la analógica, establece un período de concesión que dura 25 años, pero hay algunas señales que tienen concesión indefinida. Yo entiendo que hoy día se están renovando automáticamente todas las concesiones por otros 25 años, pero sin previo análisis de si cumplieron las condiciones técnicas o de calidad de contenido. La ley analógica contempla que, bajo ciertas faltas o errores cometidos, se caduca la concesión, pero mi impresión es que nunca se ha hecho un análisis serio como para caducar alguna concesión. Hoy día se asume que todos han cumplido, por lo tanto se les extendió la concesión por un período adicional.

Se supone que para tener claridad sobre el porcentaje libre del espectro radioeléctrico, la Subsecretaría de Telecomunicaciones tendría que haber efectuado un catastro sobre su uso. Esto permitiría señalar con claridad que el espectro radioeléctrico pertenece a todos los chilenos y es un bien común que sólo el Estado administra y gestiona. Pero también nos daríamos cuenta que tan concentrado está el uso del el espectro por capitales extranjeros, o sea en empresas que vienen de otros países a utilizarlo pagando casi nada. Por eso lo que está ocurriendo en el cobre se asemeja a lo que sucede con el espectro radioeléctrico.

¿Cómo se puede resolver el tema de los contenidos?, ¿otorgándole concesiones a las universidades?, ¿otorgándole a algunas fundaciones sin fines de lucro con fines educativos?, a la televisión comunitaria, local.

La propuesta de la mesa ciudadana y de otras organizaciones sociales, es que hoy día el Estado debe disponer, por ejemplo, de un canal o de varios con fines educativos. Es el Estado el tiene que financiar un canal educativo, que sea capaz de reforzar los contenidos que se enseñan en los distintos colegios y niveles.

Como te decía yo, existen experiencias en otros países, donde el Estado dispone canales de este tipo, al igual que canales culturales que apoyan la cultura del país y no las extranjeras.

Existe también la propuesta de contar con “Transportador Público”, donde el Estado se haga cargo de financiar una gran red, no sé si a través de Televisión Nacional, u otra instancia, la cual permita transmitir las mejores producciones de los canales comunitarios, canales culturales, canales educativos, canales regionales o canales locales.

Y la otra propuesta es que exista una obligación de las empresas de televisión por cable de transmitir algunos contenidos de los canales comunitarios, lo que consideramos relevante para masificar la producción de barrios y regiones.

¿No se corre el riesgo que esos canales educativos, el estado los termine entregando a fundaciones de grandes empresas?

Nuestra postura es que sean financiados por el estado y no a través de donaciones de empresas, porque finalmente estas pueden determinar los contenidos. El FMI cuando entrega fondos lo hace bajo la condición de que se cumplan ciertos lineamientos y aquí podría ocurrir lo mismo, las fundaciones podrían exigir sus condiciones. Por ello la importancia del financiamiento estatal y los fondos se podrían obtener, por ejemplo, renacionalizando el cobre, dado que es inaceptable que esa riqueza nuestra beneficie a capitalistas extranjeros.

Se dice que la televisión digital marcaría la vida de los chilenos y se requiere de una nueva Ley General de Telecomunicaciones. ¿Por qué?

Si tu miras internet hoy puedes ver que ésta permite transmitir audio, televisión y telefonía, y tienden a desaparecer las compañías que prestan servicios de larga distancia al ser remplazados por Skipe o telefonía IP. También la telefonía móvil podrá recibir señales de TV. Todos estos cambios requieren ser abordados con una mirada más integral, pues no están reflejados en la antigua ley general de comunicaciones. Ella habla de servicios muy antiguos. Nosotros entendemos que un país para que pueda avanzar tiene que tener normas y reglas que estén de acuerdo a los cambios tanto tecnológicos como sociales. Por tanto es necesario elaborar una nueva ley que asuma que la comunicación es un derecho primordial para el ser humano y por tanto la necesidad que existan fuentes de información alternativa, lo cual no se está respetando en el Chile actual.

Por la importancia que tiene el asunto, uno deduce que los ciudadanos son los que deberían estar mayormente preocupados, especialmente los jóvenes. ¿Están preocupados?

Hay preocupación, pero falta mucha conciencia en todos los sectores. Creo que hay ganas, que muchas veces se traducen en movilizaciones, existen propuestas, inquietudes, pero no hay canales donde se puedan expresar.

En Argentina se cursó una nueva ley de telecomunicaciones y a los empresarios no les gustó. Recién en Ecuador, hubo un referéndum y entre los asuntos se acordó que no hubiera articulaciones económicas en la propiedad de los medios. ¿Qué piensas de ello?

Eso tiene que ver con voluntades de los que gobiernan. En Argentina hubo voluntad de asumir este tema y de levantarlo independiente que los grandes intereses, estuviesen de acuerdo o no. Además hubo un gran movimiento ciudadano, pero yo diría que el fuerte fue el apoyo gubernamental para levantar una nueva ley que actualmente encuentra dificultades para aplicarse porque los grandes empresarios buscan resquicios legales para burlarla.

Tú dijiste “voluntad de los gobernantes” y uno podría deducir que en la gestación de la ley de televisión digital no ha existido esa voluntad…

Lo que pasa es que los que gobiernan hoy día tienen una mirada de mercado no más.

Y ¿tú crees que va a haber del actual gobierno?

No, no, para nada,

Entonces todo está en manos de los gobernados…

Exactamente, está en mano de los gobernados, y si los gobernados no toman la decisión de cambiar esto, no hay para cuando.

Cómo refrendarías en tres ideas fuerza en la sociedad para impedir que se consume lo que ya estamos viendo, y que va a tener un impacto cultural enorme, por veinte o treinta años más.

Bueno, yo diría que independiente de la ley que salga, los cambios que vendrán en nuestro país son profundos dado la implantación de un sistema impuesto durante la dictadura, que se ha mantenido hasta el momento. Eso implica que no hay que bajar la guardia y seguir creando nuevas instancias de organización y de lucha. Segundo: que como este sistema está científicamente implementado, también la pelea hay que darla con planificación y con mucha organización, y tercero el rol de los jóvenes. Está en ellos, como decía Salvador Allende “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción”, y yo creo que eso debe seguir motivando a los jóvenes, incentivando las ganas de participar en estos procesos.